¿Qué necesita Perú para convertirse en un hub de infraestructura para IA?

Perú atraviesa una etapa de expansión de su infraestructura digital, impulsada por el crecimiento de la nube, la inteligencia artificial y otros servicios tecnológicos. El desafío ahora es determinar qué condiciones necesita el país para acompañar esa demanda y atraer proyectos de mayor escala.

Este escenario forma parte de una transformación que alcanza a toda América Latina. Para Luis Santamaría, líder del segmento de Cloud & Service Providers en Schneider Electric, la región vive “una de las mayores expansiones de infraestructura digital de la historia” y empieza a convertirse en un destino estratégico para inversiones vinculadas con estas tecnologías.

En Perú, los datos muestran un mercado todavía en desarrollo. Según Binswanger, Lima cuenta con 14 centros de datos en operación, que reúnen 33.35 MW de capacidad instalada y ocupan aproximadamente 68 000 m². El modelo de colocation concentra el 93% de la capacidad, frente al 7% del segmento enterprise.

La diferencia con los principales mercados regionales todavía es amplia: Chile supera los 250 MW y Brasil bordea los 900 MW, mientras Perú se mantiene por debajo de los 50 MW. Esta brecha también muestra el margen que existe para ampliar la infraestructura digital del país.

Lurín concentra la infraestructura de mayor escala

El mapa de Lima muestra dónde se concentra buena parte de esta capacidad. Lurín reúne cerca del 68% de la potencia instalada con solo tres proyectos, mientras que los nueve ubicados en el eje urbano representan alrededor del 30%. La disponibilidad de terrenos amplios, la zonificación industrial y el acceso a energía de media y alta tensión han favorecido el desarrollo de proyectos de mayor escala en esta zona.

Además, Lurín concentra condiciones para ampliar esta capacidad a futuro. Este factor será cada vez más relevante a medida que aumenten las cargas de IA. Santamaría explica que estas son más impredecibles, requieren mayores niveles de energía y generan mayores exigencias de refrigeración.

El cambio también se refleja en la densidad de los racks: de niveles tradicionales de alrededor de 10 kW se está pasando a instalaciones que superan los 50 kW y, en algunos casos, alcanzan los 100 kW. Por ello, el desarrollo de nuevos centros de datos requiere considerar desde el inicio no solo el terreno, sino también la capacidad eléctrica y las posibilidades de expansión.

Energía y refrigeración: dos desafíos para la IA

Uno de los principales retos será contar con una infraestructura eléctrica capaz de acompañar estas mayores densidades. “Los retos principalmente los vemos en el tema energético, no solo desde el punto de vista de generación, sino también en transmisión y distribución eléctrica”, señala Santamaría.

A esto se suma la necesidad de desarrollar capital humano especializado para diseñar y operar estas nuevas arquitecturas. El ejecutivo identifica la brecha de especialistas como otro de los desafíos que debe abordar la región.

La mayor densidad de procesamiento también exige nuevas capacidades de refrigeración. La refrigeración líquida tendrá un papel cada vez más relevante en las cargas de IA, aunque su incorporación dependerá de las características y proyecciones de cada centro de datos.

Diseñar hoy pensando en las cargas de mañana

La preparación para la IA también exige modificar la planificación de los proyectos. Energía, refrigeración e infraestructura tecnológica deben pensarse de manera integrada para evitar que alguno de estos componentes se convierta en un límite para la expansión.

La eficiencia será otro factor determinante. Para Santamaría, “la única forma de que la inteligencia artificial escale de manera sostenible es construyendo una infraestructura cada vez más eficiente. La sostenibilidad ya dejó de ser un complemento y hoy es un requisito de diseño”.

Para Perú, el desafío será articular las condiciones que ya favorecen el crecimiento —terrenos disponibles, mayor demanda e infraestructura de colocation— con energía suficiente, tecnologías de refrigeración adaptables y talento especializado. 

Según Aritzon, los ingresos del mercado peruano de data centers alcanzarían alrededor de US$310 millones en 2029, lo que refleja el espacio que todavía existe para el desarrollo del sector. La oportunidad, entonces, no está únicamente en construir más data centers, sino en desarrollar una infraestructura capaz de acompañar las nuevas exigencias de la economía digital y responder a la siguiente etapa de crecimiento de la inteligencia artificial.

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